
La Agencia Metropolitana de Control clausuró tres camales clandestinos que operaban en el sur y norte de la ciudad, tras comprobar que allí se faenaban animales sin autorización ni medidas de higiene.
En el operativo se incautaron más de 600 pollos y tres cerdos, cuya carne estaba almacenada en condiciones insalubres que ponían en riesgo la salud pública.
Las autoridades advirtieron que continuarán los controles, ya que la venta ilegal de productos cárnicos refleja una práctica extendida que vulnera las normas sanitarias y de seguridad alimentaria.