
Las ferias de pulgas se han consolidado como un espacio de consumo responsable donde los vendedores pueden generar entre 250 y 600 dólares en un fin de semana, según el flujo de visitantes y los productos ofrecidos.
Muchos participantes son personas en desempleo o jóvenes emprendedores que valoran la filosofía sostenible, mientras los compradores encuentran artículos de marca a precios reducidos, como camisetas entre 5 y 10 dólares.
Dado que estos eventos promueven la moda circular y la reutilización, se han convertido en una alternativa económica y ambiental para comunidades diversas.