
Un insólito momento en el BMW Championship protagonizó Tommy Fleetwood, cuya pelota quedó detenida milagrosamente en el filo del hoyo sin llegar a caer.
La tensión del instante se resolvió de la manera más inesperada cuando una mosca, al posarse sobre la bola, provocó su movimiento y su posterior entrada en el agujero.
Este fortuito evento, que según las reglas del golf cuenta como un único golpe válido, le ahorró al deportista británico una jugada adicional que habría empeorado su puntuación en el torneo.