
El nuevo centro migratorio improvisado en los Everglades de Florida, apodado «Alligator Alcatraz», recibió a su primer grupo de detenidos bajo estricta custodia.
El recinto fue construido en tiempo récord por orden del gobernador Ron DeSantis, con capacidad para 5 000 personas en condiciones extremas.
Horas después de su apertura, las intensas lluvias provocaron inundaciones, cables sumergidos y estructuras comprometidas.