
Un operativo de la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (ARCSA) en un establecimiento de Guayaquil dejó el decomiso de 65 productos sin autorización sanitaria, en medio de un contexto donde las cirugías plásticas han aumentado un 40% a nivel mundial y la demanda de ácido hialurónico y toxina botulínica crece exponencialmente, según datos del sector.
La FDA advierte anualmente sobre los riesgos de productos falsificados, entre los que se incluyen dolor intenso, parálisis y sarpullido en procedimientos quirúrgicos, mientras que en tratamientos no invasivos como el bótox sin registro, los pacientes pueden presentar visión borrosa, dificultad para tragar, respirar o incluso mantener la cabeza erguida.
Expertos consultados señalan que la falta de capacitación, instrumental adecuado y permisos de funcionamiento convierte a la medicina estética en un negocio lucrativo para estafadores, y recomiendan verificar registros en el Senescyt y permisos vigentes antes de cualquier procedimiento.