Artista callejero de Quito supera el alcoholismo con malabares en semáforos

El malabarista asegura que el arte le permitió reencontrarse con su familia.

Alejandro López, un artista callejero de Quito, transformó su vida al dejar el alcohol y dedicarse a los malabares en los semáforos, donde cada lanzamiento representa su sustento diario para cubrir alimentos, pasajes y servicios básicos.

Antes de conocer el circo, el quiteño atravesaba un profundo vacío emocional que lo llevaba a consumir bebidas alcohólicas, hasta que decidió emprender un nuevo camino artístico.

Uno de los momentos más críticos fue cuando casi pierde una pierna en un accidente de moto, situación que lo enfrentó a la posibilidad de abandonar su arte, aunque logró recuperarse y demostrarse que su cuerpo es más fuerte de lo que creía.

A pesar de la discriminación en las calles, Alejandro ha recibido muestras de solidaridad de conductores que le ofrecen comida y fruta. Su mensaje es claro: «Solo tengan respeto con todos los artistas callejeros».