
El bruxismo, condición caracterizada por el rechinamiento o apretamiento involuntario de los dientes durante el sueño o la vigilia, puede provocar desgaste dental, dolor mandibular y cefaleas si no recibe tratamiento oportuno.
Los especialistas distinguen dos tipos, el nocturno, que ocurre en la segunda etapa del sueño y es más agresivo, y el diurno, asociado a episodios de estrés y ansiedad que estimulan la actividad muscular masticatoria.
El abordaje integral incluye placas de descarga elaboradas por odontólogos, terapias psicológicas para controlar el estrés y ejercicios de relajación, ya que el origen del trastorno es neural. Aunque el bótox se ha popularizado para disminuir la fuerza del apretamiento, los expertos advierten que su efecto es temporal y no aborda la causa raíz, por lo que su uso no es recomendado como tratamiento definitivo.