
El neuropsicólogo Nelson MaIla advierte que la violencia en las aulas ha aumentado debido a la exposición constante a contextos violentos y la normalización de estas conductas en niños con cerebros en construcción, quienes aprenden lo que ven y sienten, replicando patrones de agresión que muchas veces tienen origen en sus propios hogares.
Los especialistas señalan que el bullying se caracteriza por un desajuste de poderes, agresión constante y daño psicológico, y que los padres deben estar atentos a señales como bajo rendimiento escolar, somnolencia, dificultades para dormir o alimentarse, llanto frecuente, miedo a ir a la escuela y moretones sin explicación.
Ante un caso de acoso, se recomienda validar las emociones del menor, comunicarse con el departamento de orientación del plantel y, en caso de agresión física o sexual, acudir a fiscalía, evitando siempre replicar violencia con violencia.