
Las vacaciones de danza se consolidan como una alternativa para que los niños canalicen su energía y fortalezcan su confianza durante el periodo estival.
Academias especializadas como «Frevo Dance School» ofrecen espacios donde los menores pueden explorar su corporalidad a través del baile, una actividad que fomenta la motricidad, la salud y el ritmo, según explicaron instructores de baile.
Estos talleres se presentan como una opción frente al tiempo excesivo frente a pantallas, puesto que promueven la creatividad y el desarrollo físico en un entorno de interacción social. Los participantes, como Mía, encuentran en la danza una herramienta de expresión y una vía para liberar el estrés diario.
Desde la institución, se destaca que los padres pueden estar tranquilos, ya que sus hijos realizan actividad física y neuronal mientras comparten con otros niños de su edad.