
Un creador de contenido ecuatoriano conocido como «Caminante Nocturno» ha convertido las calles de Quito en el escenario principal de sus transmisiones en vivo, recorriendo durante casi dos años barrios oscuros y peligrosos por donde pocos transitan, acompañado siempre de sus dos perros rescatados, Jagger y Onix.
Lo que comenzó como un paseo casual con sus mascotas por la Plaza de San Francisco se transformó en un proyecto con identidad propia, donde el streamer se equipa con implementos tácticos, cámaras y linternas para mostrar una faceta menos visible de la capital y visibilizar problemáticas como la falta de luminarias o parques abandonados.
Además de entretener a su creciente comunidad, ha canalizado inquietudes ciudadanas ante autoridades municipales e incluso participó en la búsqueda de una joven extraviada, coordinando con la familia y la policía para localizarla.