
Niños y adolescentes que viven en una casa de acogida tras ser abandonados, quedar huérfanos o ser vulnerados en sus derechos ven con esperanza la reforma a la ley de adopción, que abre la posibilidad de que la espera por una familia sea más corta.
Los cuidadores del hogar señalaron que algunos niños llevan hasta 3 o 4 años en el centro debido a procesos que se prolongan por la búsqueda de familiares, y que los menores oran cada día por tener «papitos de corazón».
La nueva Ley Orgánica Reformatoria para la Agilización de la Adopción busca agilizar los procesos sin dejar de garantizar procedimientos responsables y seguros.
Sin embargo, desde la casa de acogida insisten en que la rapidez no debe reemplazar la preparación de las familias, ya que el acompañamiento previo y posterior a la adopción sigue siendo determinante para construir vínculos estables.