
La sensación de vulnerabilidad es permanente para los ciclistas que circulan por la Avenida Mariscal Sucre en el sur de Quito, donde buses y vehículos pasan a altas velocidades y a escasos centímetros, mientras las rejillas de alcantarillado faltantes y los baches en la vía aumentan el riesgo de accidentes.
Los usuarios señalaron que la falta de espacios seguros los obliga a utilizar las aceras, afectando a los peatones.
Los ciclistas exigen carriles exclusivos y vigilancia para garantizar su derecho a circular de manera segura por la capital.