
El coach ontológico Santiago del Salto explicó que la dificultad de las personas para mostrarse tal y como son responde a un miedo primitivo al rechazo y al abandono, un temor heredado de la era de las cavernas cuando la exclusión del clan significaba la muerte, y que hoy se ve potenciado por la presión de las redes sociales y la necesidad constante de validación externa.
El especialista señaló que este miedo lleva a las personas a desarrollar una «personalidad adaptada» que, cuando se vuelve automática e inconsciente, genera comportamientos disfuncionales como la rigidez o la complacencia excesiva, lo que afecta las relaciones laborales, familiares y de pareja.
Del Salto advirtió que el problema se agrava cuando los adultos no logran diferenciar sus roles y se comportan, por ejemplo, como jefes en casa o como niños en entornos que requieren madurez, lo que evidencia una falta de autoconocimiento y de manejo de la frustración.
El coach recomendó desarrollar la metacognición, es decir, la capacidad de autoobservarse sin juzgarse, para identificar cuándo se está siendo disfuncional y así adaptar los perfiles de manera consciente y responsable.