
El comercio autónomo en Quito moviliza a cerca de 22.000 personas en el espacio público, según el censo municipal de 2025, aunque solo 6.141 cuentan con un permiso oficial para operar.
Esta actividad se ha convertido en el sustento de numerosas familias que ocupan aceras y paradas de transporte, en un escenario donde la necesidad económica choca con la normativa urbana.
La Agencia Metropolitana de Coordinación de Comercio impulsa la regularización de estos vendedores informales, mientras que la Agencia Metropolitana de Control ejecuta operativos para recuperar el orden en la vía pública.