
La danza aérea, una disciplina que combina arte, fuerza y flexibilidad a través de movimientos en telas suspendidas, se ha convertido en una alternativa recreativa para niños, niñas y jóvenes durante las vacaciones, ofreciendo beneficios como coordinación, confianza y creatividad en un ambiente seguro.
La actividad está recomendada para menores a partir de los 6 o 7 años, cuando ya pueden pararse y mantenerse por sí solos, y les permite desarrollar destrezas como agilidad, disciplina y elasticidad.
Los participantes destacaron que la experiencia es divertida y genera adrenalina, mientras que los padres son invitados a inscribir a sus hijos en este deporte diferente. Las clases se imparten en el potrero del Lumbisí, donde las instalaciones están habilitadas para la práctica de esta disciplina.