
Un «descuidero» ingresó a un local de ropa de segunda en el norte de Quito y sustrajo un celular que almacenaba información del negocio, pedidos y clientes.
El sujeto escondió el dispositivo entre sus pantalones y huyó a prisa con la evidencia. Tras el robo, la propietaria tuvo que cortar todo tipo de comunicación con sus clientes.
Los «descuideros» aprovechan breves momentos de distracción para apoderarse de pertenencias ajenas. El local quedó sin acceso a los datos que gestionaban sus ventas y pedidos.