
La primera iniciativa busca crear un mecanismo internacional para rastrear y congelar los flujos financieros ilícitos del crimen organizado.
La segunda plantea una plataforma permanente para intercambiar información entre policías, fiscalías y unidades de inteligencia financiera de distintos países.
La tercera incorpora el combate al crimen organizado transnacional como prioridad en la Iniciativa ONU-80 para que la organización responda con mayor rapidez a los Estados que soliciten cooperación.
El mandatario advirtió que las redes delictivas ya no representan únicamente un problema de seguridad interna, sino una amenaza para la paz y la estabilidad internacional.