
El ejército ecuatoriano inhabilitó varios campamentos dedicados a la extracción irregular de minerales en los sectores de Napo y Pastaza.
Las operaciones también destruyeron maquinaria valorada en una pérdida económica de más de 562 mil dólares para los grupos criminales.
En Zamora Chinchipe, una intervención militar destruyó siete excavadoras y nueve motores de succión de agua.
También inhabilitó tres clasificadoras tipo Z, cinco embarcaciones artesanales y dos mil cien galones de combustible diésel.
En Napo y Pastaza, las fuerzas armadas neutralizaron de manera decisiva la minería ilegal y asestaron golpes a las estructuras criminales.
Entre el material destruido figuran cuatro excavadoras, dos dragas y ocho bultanes de mil galones de diésel. Los uniformados atribuyen estas acciones al resguardo del territorio y la soberanía del país.