
En El Salvador terminó el juicio masivo contra 485 pandilleros de la MS-13, quienes eran encargados de ordenar homicidios y operaban como un estado paralelo donde las autoridades no tenían control, y durante tres meses de audiencia se presentaron pruebas de más de 14,000 delitos ordenados entre 2012 y 2022.
En los tribunales de San Salvador se reprodujeron audios de llamadas telefónicas donde se coordinaban y comentaban la ejecución de asesinatos, extorsiones y secuestros, y surgió el término «válvulas abiertas» utilizado dentro de la MS para referirse a órdenes de matar indiscriminadamente, con más de 25 válvulas registradas en ese período.
Los imputados enfrentan cargos de homicidio, feminicidio, extorsión, tráfico de armas, desaparición de personas, rebelión y otros delitos, y se espera que el juez imponga la cadena perpetua.
Durante el juicio se comprobaron 444 homicidios, 485 víctimas y declararon 17 testigos bajo protección, mientras que también aparecen señalados más de 525 empleados públicos asesinados y 104 agentes policiales.