
La escopolamina vuelve a estar en el centro de la preocupación por los casos de sumisión química utilizados para cometer robos y otros delitos, aunque especialistas advierten que no es la única sustancia involucrada y que identificarla requeriría de una evaluación clínica o un examen toxicológico, según informaron los expertos.
El médico epidemiólogo Esteban Ortiz señaló que las dosis utilizadas por delincuentes son desconocidas y no son calculadas según el peso de la víctima, lo que puede llevar a que las personas entren en etapas críticas de su salud debido a la toxicidad de los compuestos.
Los especialistas desmintieron mitos sobre la vía de exposición, señalando que la principal vía identificada en la literatura científica es la digestiva, mediante alimentos o bebidas contaminadas, y no a través de la piel como se cree erróneamente.
Estas sustancias podrían ser preparadas y comercializadas a través de las fronteras norte y sur de Ecuador, desde Colombia o Perú, donde el narcotráfico y la delincuencia organizada pueden adquirirlas para usarlas en sus actividades delictivas.