
El acceso de grupos de delincuencia organizada a armas y explosivos en Ecuador se debe a la vulnerabilidad en las fronteras norte y sur, donde la limitada presencia estatal y los pasos clandestinos facilitan la movilidad de material bélico, según advierten expertos tras el atentado del jueves en el Complejo Judicial Norte de Quito.
El exsecretario de Seguridad del país, Wagner Bravo, explicó que muchos explosivos utilizados en minería ilegal provienen de Chile y muchas armas ingresan desde Perú, mientras el Tren de Aragua se ha convertido en un gran proveedor de armas a nivel latinoamericano.
Con Colombia, Ecuador comparte cerca de 740 kilómetros de frontera, de los cuales el 70% es selva, mientras que con Perú la frontera es de aproximadamente 1,600 kilómetros y el 80% es selva, territorios permeados por economías ilegales que sostienen las operaciones criminales.
Las autoridades ecuatorianas esperan que el nuevo gobierno colombiano de Abelardo de la Espriela cumpla su ofrecimiento de reforzar la frontera norte, para complementar el trabajo que se realiza en la frontera sur con el gobierno peruano.