
La Generación Z ha transformado sus hábitos financieros priorizando el gasto en experiencias como viajes, conciertos y gastronomía por encima del ahorro tradicional, según una encuesta internacional que revela que 6 de cada 10 jóvenes realizan compras para darse un gusto o mejorar su bienestar, mientras que 7 de cada 10 reconocen que las redes sociales influyen directamente en sus decisiones de compra.
El estudio indica que factores como el alto costo de vida, los precios de las viviendas y la incertidumbre laboral han llevado a muchos jóvenes a considerar difícil construir un patrimonio a corto plazo, lo que los motiva a destinar sus ingresos a actividades que les generen satisfacción inmediata.
Esta mentalidad contrasta con la de generaciones anteriores, donde el ahorro era un pilar aprendido desde el hogar y gran parte del salario se destinaba a metas como la compra de una vivienda. El debate sobre si vale más disfrutar el presente o pensar en el futuro sigue abierto entre especialistas en finanzas personales.