
José Luis Tamayo, un hombre de 61 años que abandonó los estudios para asumir la responsabilidad de formar una familia y sacar adelante a sus tres hijas, está a punto de recibir su título de bachiller después de décadas de largas jornadas laborales que reemplazaron los cuadernos, según relató en una entrevista donde destacó que «nunca es tarde para cumplir sus sueños y metas».
Su historia refleja una realidad que afecta a Ecuador, donde más de 5 millones de personas mayores de 16 años no han completado su educación básica y la deserción universitaria supera el 20%, según los datos proporcionados en el informe periodístico.
Tamayo, quien superó comentarios de familiares que lo juzgaban por no haber terminado el colegio, dedica sus días al trabajo y sus noches al estudio, y aunque su padre, quien soñaba con verlo graduado, ya no podrá abrazarlo al recibir su título, el futuro bachiller planea estudiar una carrera relacionada con el servicio a la comunidad para ayudar a quienes más lo necesitan.