
La intensa lluvia que cayó la tarde del lunes en Guayaquil dejó a los ciudadanos sin poder movilizarse, con personas que caminaron cuarenta y cinco minutos con el agua hasta la cintura.
Quienes tenían jornada laboral vespertina tardaron entre una y cinco horas en intentar llegar a sus lugares de trabajo.
La acumulación de agua fue tal que los taxistas decidieron dejar de trabajar para evitar que sus vehículos se dañaran. Los buses tampoco podían atravesar la ciudad debido al colapso de las vías y calles.
La tormenta eléctrica cesó, pero eso no hizo que regresaran los medios de movilización. Algunos ciudadanos optaron por hacer transbordo, y en ciertos casos fueron salvados por familiares.