
Irán intensificó el conflicto con Estados Unidos tras atacar instalaciones militares estadounidenses en Jordania y Bahéin como represalia por los recientes bombardeos de Washington, y Teherán empleó misiles balísticos contra la base Camp Titin en Jordania y drones contra la base Sheikh Isa en Bahréin.
Estados Unidos defendió sus operaciones argumentando que respondían a las amenazas en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, mientras el presidente Donald Trump lanzó una advertencia directa a Irán afirmando que cualquier nueva respuesta recibirá un golpe mucho más duro.
La escalada de tensiones entre ambos países aumenta la preocupación en la comunidad internacional por la estabilidad de la región del Golfo Pérsico.
Las autoridades estadounidenses evalúan los daños en las instalaciones atacadas.