Matrimonio vende pinchos en una carreta y logra que sus hijos estudien en la universidad

Manuel y su esposa trabajan desde las 5:30 y sostienen el negocio familiar.

Manuel Albarracín y su esposa conquistaron el paladar y el cariño de sus clientes con pinchos de carne, pollo y chorizos, además de choclos. La pareja mantiene viva la meta de tener un local más amplio, bonito y acondicionado para ofrecer sus productos.

Con el paso del tiempo, los esfuerzos de la pareja comenzaron a dar frutos y ambos decidieron dedicarse juntos a este negocio. Uno de sus hijos estudia para ingeniero y otro estudia gastronomía, mientras que una tercera hija ya hizo su compromiso.

Manuel afirmó que gracias a este trabajo ha salido adelante luchando día a día. Aunque han avanzado, la pareja mantiene sus sueños con trabajo, esperanza y fe.