
Organizaciones delictivas están añadiendo aromatizantes y saborizantes artificiales como piña, granadilla y sandía a la marihuana para camuflar su olor característico y evitar que los padres detecten que sus hijos portan y consumen drogas, según advirtieron las autoridades.
Los distribuidores pululan en los alrededores de escuelas y colegios ofreciendo la sustancia en presentaciones similares a caramelos, con gomitas masticables en empaques de colores y diseños llamativos que provocan un engaño sensorial en los menores, quienes las consideran inofensivas.
La Policía Nacional y las Fuerzas Armadas han incautado este tipo de mercadería ilícita principalmente en Quito y Guayaquil, y las investigaciones preliminares indican que la droga ingresaría desde Perú para su comercialización interna y venta al menudeo.