
Mitch Winehouse, padre de la fallecida cantante Amy Winehouse, perdió la batalla judicial contra la ex estilista Naomi Perry y Katrina Corley, amiga de la cantante, por la venta de ropa, maquillaje y otras pertenencias de Amy, y un tribunal británico le ordenó pagar cerca de 1,3 millones de dólares en gastos legales tras perder la demanda.
Winehouse sostenía que Perry y Corley vendieron esos objetos sin autorización y ocultaron las transacciones, por lo que reclamaba casi un millón de dólares al considerar que este dinero debía formar parte del patrimonio de su hija. Las demandadas aseguraron que la cantante les había regalado esos artículos o que ya eran de su propiedad. La jueza rechazó la demanda al concluir que Mitch conocía las subastas desde el principio. Entre los artículos subastados estaba el vestido de seda que Amy usó en su última presentación en Belgrado, vendido por unos 242 mil dólares.