
Una panadería ubicada en las inmediaciones de la calle 38 y García Goyena cerró definitivamente sus puertas este jueves, luego de sufrir un ataque con explosivos que puso en riesgo la vida de sus trabajadoras, tras 34 años de trayectoria en el barrio.
La dueña del establecimiento confirmó el cese de operaciones luego del último ataque ocurrido el jueves, que fue difundido el fin de semana pasado. Las cámaras de seguridad captaron el momento en que un hombre lanzó un artefacto explosivo sobre el mostrador mientras una vendedora atendía a una clienta.
La trabajadora, en un acto riesgoso, tomó el explosivo y lo arrojó a la calle, donde ambas mujeres escucharon la detonación.
Los propietarios habían recibido previamente amenazas extorsivas y panfletos intimidatorios, además de un primer ataque similar que afectó su producción diaria. La panadería, que era un referente en el barrio, ya no volverá a encender sus hornos, según confirmó su propietaria.