
La psicóloga infantil Cristina Arias explicó que los niños tienden a reaccionar de forma no analítica, es decir, no piensan en las consecuencias de sus acciones.
Por eso responden de forma primitiva cuando algo no les gusta, gritando, golpeando o empujando, sin entender lo que pasa dentro de ellos.
Arias señaló que es importante enseñarles desde chiquitos a regularse emocionalmente y a expresar lo que sienten de forma adecuada. Explicó que en la época de los 2 y 3 años los niños tienden a decir «todo mío» y no quieren compartir, porque tienen un sentido de pertenencia.
Cuando alguien les pide o les quita algo, la amígdala captura lo que sienten y responden empujando o mordiendo.
La especialista indicó que los niños no vienen con un chip integrado y que todo lo que aprenden sobre regular sus emociones lo aprenden de los adultos. Si los padres responden gritando, los niños van a gritar.