
Un centro de rehabilitación clandestino fue clausurado en San Bartolo, en el sur de Quito, tras una inspección realizada por personal de la Agencia Metropolitana de Control (AMC), la Policía Nacional y el Ministerio de Salud Pública.
El establecimiento funcionaba en un inmueble que no contaba con los permisos municipales necesarios para desarrollar esta actividad.
Durante el operativo, se encontraron a pacientes en condiciones de hacinamiento e insalubridad. Según las autoridades, los baños estaban en estado deplorable, las camas y los colchones se encontraban deteriorados y había alimentos y medicamentos caducados.