
Los robos en las unidades de transporte público se han convertido en la preocupación de quienes utilizan las diferentes rutas en la Avenida Napo, al sur de Quito, donde delincuentes exigen dinero mediante el uso de armas blancas, y una conductora resultó apuñalada al tratar de intervenir en un hecho delictivo para defender a los pasajeros, según informaron los testigos.
Los antisociales suben a los buses sin pagar, con gorra y gafas, y empiezan a exigir dinero en tono amenazante, mientras los conductores reconocen que no pueden reaccionar por temor a represalias.
Los constantes casos registrados en Quito vuelven a poner sobre la mesa la necesidad de controles, vigilancia y presencia policial en buses, paradas y sectores críticos.
Los vecinos y usuarios señalan que tomar el transporte público no puede convertirse en una ruleta de la inseguridad.