
Un ciudadano denunció que fue robado en Miraflores, al norte de Quito, y que además de las llamadas extorsivas que recibe, el proceso legal avanza a paso lento.
Según su testimonio, para bloquear el vehículo se demoró tres días y ahora deberá esperar otros 21 para que le asignen un agente investigador. El caso evidencia las demoras del sistema judicial que enfrentan las víctimas de robo.
El afectado indicó que, ante la lentitud, probablemente sea la propia víctima quien tenga que actuar para recuperar su vehículo y dejar de ser extorsionado.
En el análisis del caso se señaló que los policías hacen su trabajo e incluso pueden dar con los sospechosos o responsables, pero que la dificultad aparece en el ámbito judicial. Esa demora lleva a que muchas personas prefieran no involucrarse en el proceso porque resulta muy agotador.