
Juana Segovia encontró en la zapatería una forma de salir adelante junto a su esposo, quien heredó el oficio de su padre. La mujer aprendió el trabajo entre la observación y la práctica, hasta convertirlo en parte central de su vida.
Juana es oriunda de Quevedo y llegó a este oficio cuando conoció a su esposo, quien trabajaba con su padre en una zapatería. Tras el fallecimiento del suegro, la pareja quedó a cargo del negocio.
Aunque reconoce que al comienzo fue difícil, aprendió aparar, hacer carpas y otras labores del taller. La mujer también menciona que hay momentos de frustración cuando algunos clientes no quedan conformes con el trabajo.